Brasil llega dividido a la segunda vuelta: dónde puede remontar Lula y qué necesita Flávio Bolsonaro

Brasil se encamina a una segunda vuelta presidencial entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro el domingo 25 de octubre, después de que el senador opositor obtuviera 47.03% de los votos en la primera ronda, frente a 45.16% del actual mandatario. La diferencia dejó una contienda abierta, aunque con ventaja inicial para el candidato del Partido Liberal.

Lula necesita recuperar terreno en regiones y sectores sociales donde perdió apoyo, mientras Flávio debe consolidar la ventaja alcanzada el 4 de octubre y ampliar su respaldo fuera de sus principales bastiones. Con un porcentaje reducido de electores indecisos, la movilización de quienes no acudieron a votar puede resultar determinante.

Lula apuesta por los abstencionistas

En la primera vuelta, 33.4 millones de brasileños no acudieron a las urnas, una cifra equivalente a 21% del padrón electoral. El presidente busca atraer a parte de esos votantes y mantener la ventaja histórica de la izquierda en el noreste, una zona clave para sus aspiraciones de reelección.

El desafío para Lula también está en las ciudades pequeñas y en los municipios donde la actividad agropecuaria tiene un peso importante. En esos territorios, su candidatura perdió respaldo, mientras Flávio avanzó con mayor fuerza en zonas vinculadas con la producción de granos, la ganadería y las grandes propiedades.

Durante las últimas semanas, el Gobierno ha anunciado medidas dirigidas a reforzar su base electoral, entre ellas un aumento de 15% al principal subsidio social, apoyos para trabajadores autónomos y una reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales aprobada por el Congreso. También se prohibieron las apuestas deportivas.

Flávio Bolsonaro busca ampliar su ventaja

Flávio Bolsonaro llega al segundo turno como el candidato más votado de la primera ronda y lideró en 15 de los 27 estados brasileños, incluidos São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro, los tres más poblados del país.

Para ganar, necesita conservar el respaldo obtenido en las regiones donde la derecha tiene mayor fuerza y convencer a electores que votaron por otras candidaturas. El senador ya sumó el apoyo del escritor Augusto Cury y del exgobernador de Goiás Ronaldo Caiado, quienes quedaron en tercer y quinto lugar, respectivamente, en la primera vuelta.

Su campaña también intenta atraer a trabajadores independientes y a votantes inconformes con el desempeño del Gobierno. En estados como Goiás, algunos electores que apoyaron a Lula en el pasado ahora expresan preocupación por la corrupción, la economía y las condiciones para el trabajo autónomo.

Una elección marcada por el temor y la polarización

La disputa se desarrolla en un ambiente de alta tensión política, con movilizaciones de simpatizantes de ambos candidatos y enfrentamientos verbales en las calles y en las redes sociales. La campaña también ha estado marcada por acusaciones relacionadas con el uso de plataformas digitales y por un debate sobre el regreso de la familia Bolsonaro al poder.

Las mediciones divulgadas antes de la segunda vuelta muestran una ventaja estrecha de Flávio, aunque dentro de un escenario competitivo. Algunos sondeos registran una diferencia de dos puntos porcentuales, mientras otros muestran una brecha mayor, por lo que el resultado permanece abierto.

El temor se distribuye de manera similar entre los votantes: una parte expresa mayor preocupación por el regreso de los Bolsonaro y otra teme la reelección de Lula. Entre las razones mencionadas aparecen el autoritarismo, la corrupción, la situación económica y la valoración del actual Gobierno.

La elección presidencial se definirá el 25 de octubre. Lula necesita convertir la movilización social y los anuncios de Gobierno en votos efectivos, mientras Flávio debe transformar su ventaja de la primera vuelta en una mayoría nacional capaz de llevarlo a la Presidencia.