Instalación con un falso Trump encarcelado causa revuelo en una plaza de Teherán

Una instalación publicitaria que muestra a un actor caracterizado como Donald Trump dentro de una celda simulada causó revuelo el miércoles 21 de octubre de 2026 en la plaza Tajrish, al norte de Teherán, Irán. La representación, diseñada para ridiculizar al presidente estadounidense, atrajo la atención de peatones y conductores.

La escena presenta al falso Trump detrás de barrotes, junto a una cama y un retrete. El actor realizó movimientos para llamar la atención, imitó el baile conocido del mandatario, hizo gestos amenazantes y en distintos momentos simuló intentar escapar de la prisión ficticia.

Detrás de la celda, una pantalla proyectaba imágenes de niños muertos en ataques estadounidenses y de un rastro de sangre relacionado con un bombardeo ocurrido en septiembre en la localidad sureña de Sirik. De acuerdo con la información difundida sobre la instalación, el ataque dejó al menos cinco personas muertas y 68 heridas.

El montaje lleva el eslogan “No ver esta escena es un delito” y, según medios iraníes, comenzó a exhibirse un día antes de la difusión del reporte y permanecerá activo las 24 horas. No se ofrecieron más detalles sobre la organización de la representación.

Las reacciones fueron diversas. Algunos transeúntes se rieron o insultaron al personaje, mientras varios conductores se detuvieron para grabar con sus teléfonos, lo que provocó congestionamientos en la zona.

Un grupo de escolares que observaba la escena desde un autobús bromeó con que el falso Trump atacara pronto a Irán para que se suspendieran sus exámenes. Otros peatones le pidieron que se volteara para poder fotografiarlo, y una persona solicitó el restablecimiento de la lotería de visas para que los iraníes pudieran emigrar a Estados Unidos.

La instalación apareció en un contexto de nuevos esfuerzos diplomáticos para reanudar las negociaciones entre Irán y Estados Unidos. Su presentación coincidió con la llegada a Teherán del jefe del Ejército de Pakistán, el mariscal de campo Asim Munir, señalado como uno de los mediadores entre ambos países.

En respuesta a la mediación paquistaní, Teherán sostuvo que no tenía un mensaje nuevo para Washington y planteó que Estados Unidos debía cumplir ciertas condiciones para recuperar su confianza y avanzar hacia el fin de las hostilidades.