Testimonios vinculan a agentes de la CIA con operativo contra narcolaboratorios en Chihuahua

Dos agentes estadounidenses identificados como Richard Leiter Johnston III y John Dudley Black viajaron con mandos y elementos de la Agencia Estatal de Investigación de Chihuahua durante un despliegue en la sierra del estado, de acuerdo con testimonios ministeriales integrados a la investigación sobre el accidente en el que murieron el 19 de abril de 2026.

Las declaraciones describen que los extranjeros salieron el 16 de abril desde las instalaciones del C4, en una camioneta de la corporación, junto con Pedro Román Oseguera Cervantes, entonces director de la Agencia Estatal de Investigación, y otros agentes. Ambos hablaban inglés y fueron identificados posteriormente como integrantes de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos.

Participación en la búsqueda de laboratorios clandestinos

Según los testimonios, el convoy estuvo integrado por nueve vehículos y se trasladó hacia la zona serrana donde las autoridades habían ubicado una red de laboratorios clandestinos, presuntamente destinados a la producción de drogas sintéticas. El 18 de abril se realizó un recorrido a pie que derivó en el hallazgo de uno de esos sitios.

Los agentes estadounidenses fueron descritos como especialistas en el uso y manejo de drones. Una de las declaraciones señala que Oseguera Cervantes operó un dron en el área del laboratorio, aunque el aparato chocó con un árbol. Los testimonios difieren sobre si los extranjeros estuvieron presentes durante ese recorrido y sobre su participación en la recuperación del equipo.

El traslado de regreso

Después de las actividades en la sierra, el convoy emprendió el regreso desde la comunidad de Polanco, en el municipio de Batopilas, hacia la ciudad de Chihuahua. Durante la madrugada del 19 de abril, los vehículos avanzaban por un camino estrecho y con poca visibilidad.

Uno de los policías declaró que, cerca de las 2:00 horas, la camioneta que circulaba delante perdió el control en una curva y cayó a un barranco. En el vehículo viajaban Oseguera Cervantes, el agente Manuel Genaro Méndez y los dos ciudadanos estadounidenses, quienes murieron en el accidente.

Comunicación con sus superiores

Los agentes que sobrevivieron al percance afirmaron que los extranjeros se identificaron como empleados de la Embajada de Estados Unidos y explicaron que trabajaban o capacitaban en materia de drones. También solicitaron activar una antena satelital Starlink para establecer comunicación con sus superiores en Washington.

La información contradice la primera explicación pública de que los estadounidenses únicamente impartían una capacitación en Polanco y que no habían participado en el operativo contra los laboratorios. Las declaraciones incorporadas a la investigación describen, en cambio, que salieron desde el C4 junto con personal de la Agencia Estatal de Investigación y regresaban con la misma comitiva.

El caso provocó cuestionamientos sobre la coordinación entre autoridades estatales y federales, así como sobre la presencia y las actividades de personal estadounidense en operaciones de seguridad dentro de territorio mexicano.