El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el miércoles 21 de octubre de 2026 que los nuevos centros de datos de inteligencia artificial, incluidos los de gran escala, deben generar su propia electricidad y entregar o vender cualquier excedente a las comunidades locales o a la red eléctrica.
La propuesta busca contener el impacto de estas instalaciones sobre los precios de la energía y responder a las preocupaciones por su elevado consumo de electricidad y agua, en un contexto de creciente oposición local y a pocas semanas de las elecciones legislativas de noviembre.
Trump también planteó que las empresas paguen un “dividendo” a las comunidades o a los residentes de las zonas donde construyan sus instalaciones. Según el mandatario, los proyectos que inicialmente generan rechazo pueden obtener apoyo cuando se alcanza un acuerdo económico con la población.
Presión por el consumo de energía y agua
Los centros de datos son considerados infraestructura clave para el desarrollo de la inteligencia artificial, pero requieren grandes cantidades de electricidad y agua para operar y enfriar sus equipos. Esta situación ha provocado debates sobre el impacto en las tarifas, los recursos hídricos y la capacidad de las redes eléctricas.
En Estados Unidos, distintos estados y gobiernos locales han impulsado moratorias, límites urbanísticos o restricciones ambientales para nuevos proyectos. El debate también ha ganado relevancia política porque algunos votantes cuestionan que los costos de la expansión de la inteligencia artificial puedan trasladarse a los hogares.
La Casa Blanca ha promovido previamente un compromiso para que los operadores de centros de datos cubran los costos de la generación eléctrica y de la infraestructura que necesitan, con el objetivo de evitar que los consumidores financien su expansión.
Una propuesta vinculada a las elecciones de noviembre
El mensaje de Trump llega antes de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre, en las que los republicanos buscan conservar el control de las dos cámaras del Congreso. El crecimiento de los centros de datos se ha convertido en un tema sensible para comunidades que temen aumentos en sus facturas y una mayor presión sobre el suministro de agua.
Trump mantiene su respaldo a la expansión de la inteligencia artificial y ha defendido los beneficios económicos de estas instalaciones. Sin embargo, la propuesta de que generen su propia energía y compensen a las comunidades muestra la presión política por conciliar el desarrollo tecnológico con las demandas de los residentes.